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domingo, 15 de junio de 2008

7 bebidas para un buen verano

El agua de la transparencia

Se agradece, más que nunca en estos tiempos, aquellas personas que en criterios y pensamientos, actitudes y con sus hechos transparentan hacia el exterior lo que de verdad son por dentro. Bebamos abundantemente el agua de la transparencia para que, todos aquellos que nos rodean, puedan acercarse a nosotros sin temor alguno.

El refresco de la cordialidad

Caminamos y, las más de las veces, no sabemos hacia dónde ni cómo. Nos chocamos frente a frente en mil calles y esquinas pero, muy escasamente, somos capaces de cruzarnos una mirada o unas palabras que denoten cierta complicidad o amistad. Apuremos, en este tiempo veraniego, el refresco de la cordialidad como la mejor contribución para que muchas personas se sientan menos solas y más queridas por el mundo que las rodea.

El licor de la dulzura

El trabajo nos endurece y, la convivencia en el día a día, nos envilece. Abrir la puerta de nuestra propia casa es enfrentarse muchas veces a rostros ceñidos de enfados y angustias, de enojos y sinsabores. Acariciemos la copa del licor de la dulzura. Se consigue más con miel que con hiel.

El granizado de la felicidad

Acostumbrados a buscar la dicha fuera de nosotros hemos olvidado que, la auténtica y no efímera, es aquella que llevamos dentro de nosotros mismos. La felicidad de uno hace que se contagie allá donde esa persona vive, trabaja, descansa o camina.

La sangría de la amistad

La vieja sentencia de "quien encuentra un buen amigo encuentra un buen tesoro" nos recuerda que esta tierra nuestra parece ser una mina agotada de esa gran riqueza. Tomar, a pequeños sorbos, la sangría de la amistad es dar lugar al diálogo sincero y a la comunicación con el otro, es dejar espacios para el respeto y la tolerancia, el conocimiento y el interés por aquel que tengo delante de mí.

El café de la oración

Antes de salir de casa o después de comer; antes de acostarnos o a media tarde...el "café de la oración" hace más digestivo todo lo acontecido durante la jornada. Dar buena cuenta del "café de la oración" es saborear la presencia de un Dios que colma con creces el descanso o el trabajo, la preocupación o las dificultades, el agotamiento o la insipidez de muchos dias.

El zumo de la paz

Cuando se habla mucho de la paz es porque, desgraciadamente, carecemos de ella y aspiramos a tenerla como un valor definitivo entre nosotros. Hacen falta personas que sepan exprimir, aún con esfuerzo y sufrimiento, el "zumo de la paz". Un zumo que podemos preparar con las frutas de las palabras bien dichas, de los sentimientos bien formados, de las miradas oportunamente respetuosas, con los juicios no agresivos. Beber el "zumo de la paz" es poner paz allá donde nos encontremos.

4 comentarios:

Martha dijo...

Una entrada sin desperdicio alguno.
Te felicito y de paso te invito a pasar por mi blog a recoger un mimito...

Un beso.
martha.

Rosario dijo...

Hola Marga...asi te voy a llamar, si no te molesta, es mas corto.
Muchas gracias por visitarme y tambien por enlazarme en tu blog, yo tambien te voy a enlazar para visitarte con regularidad...me encanto lo que escribistes, pienso como tu y trato te ser coherente con ello. Sabes... hay un libro muy lindo que tengo la impresion que te gustaria, en realidad creo que a todo el mundo podria gustarle pero no todos estan con los ojos abiertos como para poder leerlo, en mi otro blog tengo citado un pedacito muy pequeño, pero te podras dar una impresion del tipo de libro que es y si te intereza lo puedes leer; es lindisimo, www.rosariohurtado.blogspot.com
o puedes enlazarte desde mi blog de cocina, ahi hay una coceccion directa.
Nos escribimos pronto!!
Cariños, rosario.

Margarinxi dijo...

Rosario muchisimas gracias, me encanta que me llames Marga, así lo hacen habitualmente mi gente. Me meteré en tu otro blog. Ah! y si necesitas alguna receta que te interese me lo dices y si la sé, allá que voy y te la mando. Besos Marga

Exnume dijo...

¡¡¡Qué pensamientos tan profundos!!!
Bss